De la accesibilidad del terreno y sus dificultades

“Conoce a tu rival, conócete a ti mismo y tu victoria nunca se verá amenazada. Conoce el terreno, conoce las condiciones meteorológicas y tu victoria será total” (Tsun Tzu)

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Ciertos tramos de nuestros caminos a veces nos hacen atravesar por situaciones a las cuales no estamos acostumbrados ni debidamente adaptados. De nuestra preparación previa y experiencias anteriores dependen en gran medida las posibilidades de salir airosos de dichas dificultades. Como diría Arthur Schintzler: “Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave”. Con dicha frase podemos empezar a analizar lo acontecido en el último partido de nuestras juveniles en un terreno de juego que por sus condiciones atípicas lo convertían en un escenario a priori adverso para el equipo. Si a eso añadimos el factor calor ambiental da como resultado un lugar extraño para jugar al fútbol pero donde efectivamente el equipo debía jugar al fútbol. El partido comenzó con el equipo visitante adaptando la capacidad de fluidez del juego a las características del campo y un equipo local que intentaba sacar provecho de la que fue prácticamente su única baza en todo el partido: El balón parado. Fruto del empuje local llega el primer gol del partido. Si bien dicho gol no altera la dinámica que estaba siguiendo el partido hasta ese momento (Saber esperar) y las chicas consiguen darle la vuelta al marcador con dos goles y un desarrollo del juego muy intermitente hasta el descanso. Toca reajustar, tranquilizar y dejar tiempo a la capacidad de autoanálisis de cada integrante del equipo. El segundo tiempo comienza con una dinámica similar a la del primer tiempo a pesar de gozar de una buena ocasión inicial. El equipo local sale con un empuje que empieza a diluirse según avanzan los minutos y las rotaciones permiten un mayor control del juego sobretodo en campo contrario. Por desgracia y en una jugada desafortunada el equipo se queda con diez y se ve obligado a remar una gran parte del partido en inferioridad ante un equipo local que ve en dicha inferioridad una buena oportunidad para lograr el empate. A pesar de la inferioridad, el calor, el terreno de juego y otros elementos que no procede señalar el equipo no se rompe gracias a un gran esfuerzo colectivo de todo el mundo. Con el tercer gol llega la relativa tranquilidad y empiezan a verse fases de juego realmente buenas con multitud de ocasiones que podían haber derivado en un resultado mayor. Los minutos finales transcurren sin mayores sobresaltos y el partido finaliza con un resultado a favor a pesar de todas las dificultades encontradas desde el inicio del partido.

No quisiera acabar estas líneas sin acordarme de dicha jugada desafortunada que nos dejo una compañera lesionada. Desearle una pronta recuperación y dedicarle esta humilde reflexión:

“De los grandes triunfos y remontadas salen los mejores recuerdos en la carrera de un futbolista. Pero de aquellas situaciones límite donde todos los elementos son adversos y obligan a sacar lo mejor de uno mismo es donde uno saca las mejores enseñanzas para el futuro tanto en el fútbol como en la vida.”

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